Tu camino desde cero hasta tu primer bloque completado
Empezar a escalar es más fácil de lo que piensas. No necesitas estar en forma, ni tener experiencia previa, ni conocer a nadie que escale. Lo primero es elegir un rocódromo cerca de ti y presentarte. La mayoría de salas ofrecen una explicación inicial gratuita donde te enseñan las normas de seguridad, cómo usar los pies de gato y cómo leer los bloques marcados por colores. En tu primera sesión, empieza por las vías más fáciles - las de grado VB o V0 - y no te preocupes si no llegas arriba. El objetivo es familiarizarte con el movimiento y pasarlo bien.
Las primeras semanas son las más importantes para crear el hábito. Intenta ir al rocódromo dos o tres veces por semana, aunque sean sesiones cortas de 45 minutos. Al principio tus antebrazos se cansarán rápido - es completamente normal y mejora con cada visita. Céntrate en usar los pies correctamente, apoyando la punta del pie de gato en las presas en lugar de la planta completa. Este cambio aparentemente pequeño marcará una diferencia enorme en tu progresión. Y no tengas miedo de preguntar a otros escaladores - la comunidad de escalada es generalmente muy acogedora con los principiantes.
Una vez que lleves un mes escalando, empezarás a notar progresos claros. Vías que antes te parecían imposibles ahora las resuelves al primer intento. En este punto puedes plantearte invertir en tus propios pies de gato - la diferencia con los de alquiler es notable. También es buen momento para probar una clase guiada o un curso de iniciación, donde un monitor te corregirá vicios posturales que todos adquirimos al principio. La clave es disfrutar del proceso y no obsesionarte con los grados.