Un cumpleaños que los niños recordarán de verdad
Los cumpleaños en parques de bolas o restaurantes de comida rápida están bien, pero si buscas algo diferente que los niños recuerden, un cumpleaños en un rocódromo es una opción cada vez más popular. La escalada es divertida, segura y funciona con grupos mixtos donde no todos los niños se conocen entre sí - el reto compartido rompe el hielo rápidamente. Además, no hace falta que ninguno de los invitados haya escalado antes. Los monitores se encargan de todo, desde la explicación inicial hasta los juegos y la gestión del grupo.
Un cumpleaños de escalada típico dura entre hora y media y dos horas. Suele incluir una sesión de escalada guiada con juegos adaptados a la edad del grupo, tiempo libre supervisado para que los niños exploren las paredes a su ritmo y una zona reservada para la merienda. Muchos rocódromos permiten llevar tu propia tarta y comida, mientras que otros ofrecen un pack completo con merienda incluida. Lo habitual es que participen entre 8 y 15 niños, aunque hay opciones para grupos más grandes.
Para organizar un cumpleaños de escalada, lo ideal es reservar con al menos dos semanas de antelación - los fines de semana se llenan rápido. Pregunta por las opciones de personalización: algunos centros ofrecen temáticas especiales, regalos para los invitados o incluso competiciones amistosas entre equipos. Y un consejo práctico: avisa a los padres de los invitados de que traigan ropa cómoda y calcetines. El resto - pies de gato, magnesio y diversión - lo pone el rocódromo.