De las montañas a las ciudades
La escalada en España tiene una historia rica que se remonta a las primeras ascensiones alpinas del siglo XIX. Durante décadas fue una actividad de montaña, practicada por un grupo reducido de alpinistas y aventureros. Los nombres de lugares como Montserrat, los Mallos de Riglos y la Pedriza son legendarios en la historia de la escalada española. Pero el verdadero cambio de paradigma llegó con la apertura de los primeros rocódromos en los años 90, que sacaron la escalada de las montañas y la trajeron a las ciudades - democratizando un deporte que hasta entonces requería vivir cerca de la roca.
El boulder indoor ha sido el gran catalizador del crecimiento de la escalada en España en el siglo XXI. Las salas de boulder empezaron a multiplicarse en Barcelona y Madrid a principios de los 2010, y la tendencia se extendió rápidamente a ciudades medianas y pequeñas. La inclusión de la escalada como deporte olímpico en Tokio 2020 aceleró todavía más el interés. Hoy hay más de 200 rocódromos en España, y el perfil del escalador ha cambiado radicalmente: ya no es necesariamente un montañero experimentado, sino una persona urbana que busca un deporte completo, social y mentalmente estimulante.
Andalucía, y Sevilla en particular, ha llegado más tarde a esta ola pero con mucha fuerza. En los últimos cinco años, la oferta de escalada indoor en la región ha crecido exponencialmente. Además, el sur de España cuenta con una ventaja enorme para la escalada en roca: el clima permite escalar al aire libre prácticamente todo el año, con zonas de nivel mundial como El Chorro a pocas horas de distancia. La combinación de escalada indoor y outdoor convierte a Andalucía en uno de los destinos más interesantes de Europa para los escaladores.